¿Has pensado alguna vez en la completa libertad?, ¿en la verdadera libertad de acción y de decisión, sin tener que responder ante nada ni ante nadie, ni siquiera ante uno mismo?, ¿en que el juzgarse no existiese, en que nada te afectara, ni nada nos condicionase?. ¿En que todo se limitara a amar u odiar, a blanco o negro, sin caminos secundarios, ni matices?. ¿En la completa y total autonomía de cada uno?. Entonces, ¿cómo sería la vida, si todo fuera objetivo, bueno o malo, amargo o dulce?. ¿Sería más aburrida y monótona de lo que ya es?.
En cualquier caso necesitamos el gris, los sentimientos agridulces, amar y odiar al mismo tiempo, porque así se vive realmente, así se siente uno vivo. ¿Si te dieran una segunda oportunidad, te gustaría volver a vivir la vida, a pesar del dolor, de la cobardía y de la vagueza?.¿Serías capaz de sentirte vivo de nuevo y volver a buscar las experiencias vitales que te llenan?. O por el contrario, ¿te quedarías escondido detrás del muro, cometiendo los mismos errores?.
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