sábado, 21 de julio de 2012

Búnker

Nos sentamos mirando a una infinidad de estrellas, que eran capaces de ver a través de nosotros, como padres con sus hijos. Creímos que podríamos hacer lo mismo pero nos equivocamos y en nuestro error comenzamos a hablar. Hablamos y hablamos y, nadando en la ignorancia, comenzamos a dar respuestas rápidas y fáciles a preguntas profundas y complicadas. Aún así no podíamos dejar de contemplar la belleza e indagando en sus orígenes, los cuales nos quedaban grandes, no supimos o no quisimos encajar la verdad, que nos consumió.

Pasaban los días y los sentimientos se volvían cada vez más artificiales, hasta que al final nos dejamos caer en la nada absoluta. Ya no se veía ninguna estrella, pero el recuerdo las hacía seguir brillando; no eran más que espejismos. Con esta carga aprendimos a vivir, y seguimos hablando sin saber, amando sin pensar, sufriendo...

Las rodillas flaquean, los músculos tiemblan, el suelo se ve tan cercano como la caída, sin embargo seguimos de pie, resistiendo, buscando una respuesta, una forma de llenar el vacío... o simplemente de olvidar por un momento de que existe.

jueves, 19 de abril de 2012

El disparo sentimental

Se encontraba frente a ella y solo frente a ella, a su alrededor no había nada mas que ellos, 2 figuras en la absoluta nada. En su mano tenía la .45 automática. Su mirada iba del arma a sus verdes ojos que le habían perseguido tantas veces en sueños, atormentándolo. Entonces cogió la pistola con una mano y la cargó, apuntando al pecho a la chica que le había robado 4 años de su vida. Apretó el gatillo. La explosión de todos los sentimientos acumulados, de todas las veces que había perdido la respiración por ella, de todas las veces que había estado a su lado pero ella no, de todas las veces que le ignoró, encauzó el estallido en una sola dirección, haciendo que la bala saliera disparada, que el casquillo volara y el retroceso le empujara la mano hacia atrás. Cuando la bala impactó no hubo sangre, ni siquiera un agujero en la ropa. El cristal que la cubría se resquebrajó en mil pedazos, quedando las esquirlas volando por todas partes. La imagen de ella cambió. Ya no se ocultaba tras la visión que el amor le hacía percibir, ahora la veía tal y cómo era en realidad, tan sólo una chiquilla algo mona, ingenua e influenciable. Y se sintió libre, infinito y por primera vez fuerte.

Han pasado 2 años y pensaba que ya no volvería a sentir nada, que ese momento le dejó frío y calculador, pero se equivocaba. 2 años y la historia se repite, otra vez vuelve a estar frente a frente, pero esta vez los ojos son diferentes, ella es diferente... y él también. Ya no hay cristal que le distorsione la percepción, ha aprendido a ver a través. Sin embargo, ¿sería capaz de disparar de nuevo? Lo hizo. Disparó y no pasó nada. Volvió a disparar sin ningún resultado. Disparó hasta vaciar el cargador. ¿De qué tienes miedo ahora? ¿quién te ha cambiado las balas por las de fogueo? ¿quizás fue ella... o tú? Si fuiste capaz de aceptar la muerte, de vivir sabiendo que no hay esperanza, ni salvación, que no eres nada, que estás desperdiciando tu vida, que te volviste libre para actuar y mataste al Dios que habías creado, ¿cómo no ibas a poder apañártelas sin la maldita pistola?

viernes, 6 de abril de 2012

Extraños en la noche

Me encontraba en el casino, gastándome lo poco que me quedaba del dinero de las vacaciones en la ruleta, con lo que tendría que pasar hambre durante el resto del viaje. El casino era el único lugar en el que ponían buena música. Todas las noches había música en directo, pero esta era especial, tan sólo había un piano, en el que las manos experimentadas de una mujer nadaban entre las notas, un saxo que conquistaba y un cantante que le hacía homenaje a Sinatra. ¿Las canciones? clásicos, Fly me to the moon, As time goes by, Blue moon, Someone to watch over me, That's life... Con semejante repertorio me sentía parte del Rat Pack, cosa que se veía motivada por estar ganando en la ruleta.

Ah, la ruleta, es como la vida, números fríos, números calientes, dando vueltas constantemente... Cuando hice mi primera apuesta la mesa estaba vacía, ahora estaba llena de gente que se animó a jugar al ver el espejismo de la ganancia, de gente que me mostraba su apoyo, intentando sentirse parte de una victoria momentánea... Yo era un cóctel de adrenalina, perdía la apuesta, ganaba el doble, jugaba el triple, volvía a ganar, perdía otro poco en una fila, me salvaban el rojo y el negro, los pares e impares... nada que Dostoievski no haya dicho ya.

Continuaba siendo el amo de la noche hasta que de entre la multitud una voz dijo: "Sabía que estarías aquí". Me dí la vuelta y allí estaba ella, con ese maldito vestido, apareciéndose otra vez como en aquel bar. Todo se paró momentáneamente; no oía nada, no sentía nada, la adrenalina había sido sudada y mi mente pasó del blanco de la ruleta a los recuerdos fugaces, como disparos en la noche.

- ¿Cómo me has encontrado? me atreví a decir.

- Bueno, sólo había que seguir la música...

- Esto tiene que ser un sueño - la interrumpí- estoy ganando demasiado y tú te me apareces como un fantasma... ¿o quizás sea una pesadilla?.

- Donnie, no empieces a desvariar tan rápido, sabes que no lo soporto...

- Ni yo soporto que me hipnoticen para después utilizarme.

- Todavía recuerdas esa noche.

- Todavía recuerdo tu nombre, todavía recuerdo tus ojos mirando mi sombrero mientras te lo ponía, tus piernas...

- ¡Basta, cállate!

- Tus labios...

- ¡Estoy prometida!

- Así que es eso, por eso me pediste que pensara por los dos... pues, ¿sabes?, lo he hecho, y pienso que deberíamos seguir con esta locura.

- Yo también he estado pensando, pensando en olvidarte, pensando en que me olvides...

- ¿Y qué hay de esa charla sobre la lealtad y la fidelidad, acaso has cambiado o es que siempre se ha escondido una hipócrita bajo el velo del misterio?. ¿Me odias?.

- ¡No!

- Entonces me amas.

- No...

- ¡Ódiame o ámame, pero no me dejes indiferente o me obligues a olvidarte!

Entonces ya había perdido bastante dinero, pero aún tenía suficiente como para hacer la apuesta máxima, con lo que cogí todas las fichas y las aposté al 19, salió el 6.

- ¿Por qué has hecho eso?

- Porque no puedo quitarme tu nombre de la cabeza, ni el tacto de tu piel, ni la imagen de tu cara con mi sombrero, porque no hay razón en el amor, pero si hay algo de razón en la locura... y porque te quiero.

- Ya te he dicho mi decisión, me voy antes de que hagas más estupideces...

- Bien, porque me estoy hartando de hacer el payaso esta noche, pero, ¿sabes?, me has condenado, sí, me has condenado...

- Olvídame, olvida esa noche, olvídalo todo...

Y volvió a desaparecer entre la multitud. Abandoné la mesa como mi club de fans lo había hecho mientras mi número de fichas iba bajando. Me senté en el rincón más oscuro del lugar y me puse a pensar. Me río de mí, todo el día pensando y cuando la tenía delante apenas se me ocurría nada que decirle. Esa noche había sido un ganador disfrazado, encubriendo al perdedor que se enamoró aquella noche, cuando cruzó la puerta del bar y ella le susurró su nombre...

miércoles, 4 de abril de 2012

Miedo a vivir

¿Has pensado alguna vez en la completa libertad?, ¿en la verdadera libertad de acción y de decisión, sin tener que responder ante nada ni ante nadie, ni siquiera ante uno mismo?, ¿en que el juzgarse no existiese, en que nada te afectara, ni nada nos condicionase?. ¿En que todo se limitara a amar u odiar, a blanco o negro, sin caminos secundarios, ni matices?. ¿En la completa y total autonomía de cada uno?. Entonces, ¿cómo sería la vida, si todo fuera objetivo, bueno o malo, amargo o dulce?. ¿Sería más aburrida y monótona de lo que ya es?.

En cualquier caso necesitamos el gris, los sentimientos agridulces, amar y odiar al mismo tiempo, porque así se vive realmente, así se siente uno vivo. ¿Si te dieran una segunda oportunidad, te gustaría volver a vivir la vida, a pesar del dolor, de la cobardía y de la vagueza?.¿Serías capaz de sentirte vivo de nuevo y volver a buscar las experiencias vitales que te llenan?. O por el contrario, ¿te quedarías escondido detrás del muro, cometiendo los mismos errores?.

domingo, 25 de marzo de 2012

Lentejas

Desde que aprendí a masticar he comido lentejas todos los lunes. Esto parece una tontería, pero me ha enseñado un punto de vista diferente. La vida es como las lentejas, no quieres comértelas pero al final te las tragas, dándote a veces unos gases horribles. Pasa la semana y me olvido de todo, pero llega el lunes y ahí están las lentejas, recordándome que casi nunca tienes lo que deseas, que siempre va a llegar el jodido lunes en un bucle que se repite cada semana, mes, año.... Algún día dejaré de comer lentejas los lunes, quizás hasta consiga desear que llegue el lunes y reírme de todos los que lo odian por no haber aceptado que acabarían en un trabajo con sabor a lentejas. Pobres soñadores, no saben que al final tendrán que tragarse las lentejas. Sin embargo el recuerdo no desaparecerá, y puede que incluso llegue a echar de menos comer lentejas, ya que con hambre se come cualquier cosa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Nada

Sueño. Me despierto en mi litera del refugio subterráneo donde vivo, protegido del mundo exterior. La vida aquí abajo es monótona y repetitiva, todo el mundo trabaja como si fuera una máquina, siguiendo las órdenes de una máquina. "M.A.D.R.E" es la que dirige el refugio y "P.A.D.R.E" es el que confirma las órdenes. Si quieres hacer algo por tu cuenta, como pedir un extra en tus raciones diarias de comida por el servicio prestado o alguna otra diversión como 5 minutos de descanso para hablar con algunos de tus amigos de vista, deberás hablar con "M.A.D.R.E" directamente en el horario que haya establecido, ya que si lo haces con "P.A.D.R.E" te dirá que no está autorizado a autorizarte. En fin, como todos los días la gente aquí abajo trabaja en sus oficios, ya sean ingenieros dedicados a mantener en funcionamiento el reactor, profesores, cocineros, servicio de limpieza... la cuestión es que nadie se preguntaba si su trabajo servía realmente para algo; tantos años de encierro había hecho que cada uno tuviese su propio refugio interior, al que acudir para protegerse de los demás, siempre actuaban criticándose entre ellos y así mismos, condicionados por M.A.D.R.E. Todo, absolutamente todo estaba controlado por los 2 ordenadores y había robots suficientes como para que todo funcionara solo. ¿Por qué nos mantendrían  a todos con vida?, ¿por qué no nos dejaban salir al mundo exterior?. Harto de todo aquello me dispuso a hablar con los 2 ordenadores, y consiguiendo confundirlos enviando falsos mensajes entre uno y otro esperaba encontrar respuestas, pero eso hizo que se activara un sistema de seguridad que selló la habitación y empezó a emanar humo del sistema de ventilación. Cuando me quise dar cuenta ya estaba en el suelo con los ojos a punto de cerrarse...

Sueño. Me despierto y a mi alrededor no hay nada más que tierra seca y polvorienta, sin nada más en la lejanía que un inmenso desierto. El frío sol me abrasa la cara y aunque no hay ni rastro de agua ni de vida no tengo sed. Pienso que estoy muerto y me golpeó la cara, pero siento dolor. Me levanto y empiezo a caminar bajo el indiferente sol que me observa como a un grano más que se mueve por el viento del desierto. Pienso en lo que inexplicablemente he dejado atrás, en la vida fácil que tenía, pero no siento nada y no me arrepiento de que eso haya desaparecido como una duna es arrastrada por el viento. Camino y camino absolutamente solo, supongo que en círculos porque el paisaje no cambia. El sol se está apagando y yo, exhausto, caigo de rodillas al suelo, me inclino hacia atrás y me dejo llevar por el cansancio...

Sueño. Me despierto en la más absoluta oscuridad. Bajo mis pies no noto nada, el aire no me acaricia y no siento ni frío ni calor. De repente una luz destella formando un arco en la lejanía y ante mí aparece un planeta gigantesco, el cual el sol va iluminando cada vez más. Me fijo mejor y veo estrellas, planetas, galaxias, asteroides surcando el espacio sin rumbo, supernovas imponentes creando vida... En medio de ese caos me encuentro, de nuevo, solo, abandonado, viendo el tiempo pasar y el universo expandirse, mientras yo por el contrario me contraigo. Las respuestas de la vida me rodean y yo soy incapaz de desplazarme. Pero aún así aquí al igual que en el desierto todo parece más sencillo que en el refugio. El único problema es que todo lo que hago sigue pareciendo inútil. Tras siglos viendo el caos crecerse cierro mis ojos hasta vuelve la completa oscuridad...

Sueño. Me despierto y lo veo todo blanco. No vuelvo a sentir y nada e intento palparme en vano alguna extremidad, pero ya no tengo cuerpo, aunque no creo haber muerto. Me paso años contemplando el vacío sin nada en que pensar hasta que empiezo a recordar y preguntarme qué hubiera pasado si hubiese hecho las cosas de otro modo, si hubiera dicho todo lo que no me atreví a decir, todo lo que nunca hice por miedo a los resultados. Todo estaba condicionado por los ordenadores, pero eso no era escusa para no vivir, ya que uno podía saltarse las normas si le apetecía y quedar con sus amigos a escondidas, más veces de las que lo hice, solucionar los problemas que dejé a medias e incluso a esa chica... Pero también me cansé de intentarlo. Castigándome en la nada caí en la cuenta de que no podía controlar nada. Aún así aquí me sentía a gusto, ya que siempre había estado en la nada. Así pasaron eones y me olvidé hasta de mi nombre y harto ya de pensar me volví a dormir...

Sueño. Me despierto en mi litera del refugio subterráneo donde vivo, protegido del mundo exterior...

domingo, 22 de enero de 2012

El caracol

Tocaba geografía y tocaba ver diapositivas de relieves, accidentes geográficos, esto es un lapiaz, esto es un berrocal, esto un aburrimiento, esto es un coñazo... Así que como de costumbre y tradición mi compañero y yo empezamos a hacer gilipolleces.

Él había hecho con papel de aluminio un pequeño caracol con el que "jugueteaba", como imaginar lo que pasaría a continuación. Yo le dije que se parecía mucho a un caracol real para haberlo hecho con papel de aluminio en un minuto, pero que necesitaba más volumen. "Eso es, más volumen..." Se ensimismó y empezó a farfullar, "volumen", de pronto se levantó y se fue de la clase.

Desapareció.

Durante meses no supimos nada de él, hasta que un día un helicóptero negro aterrizó en el patio. De él se bajaron unos hombres uniformados de gris escoltando a una atractiva azafata que me invitó a entrar. Dentro me esperaba mi amigo desaparecido, ataviado con otro uniforme gris, y una gran capa negra, con el fondo aterciopelado en rojo.

"¿A dónde vamos?" le pregunté.

"Ya lo verás" me respondió. "Pero ahora bebe, debes estar sediento". La azafata se acercó y me ofreció un vaso de agua, que me bebí entero ya que tenía bastante sed, él sabía que nunca llevaba agua al instituto. Y entonces se apoderó de mí un sueño muy pesado, y mientras poco a poco iba cayendo veía el instituto alejarse a través de la ventana, mientras el helicóptero se elevaba...

Cuando desperté vi en el horizonte una isla llena de vegetación.

"Ahí es a dónde vamos", me dijo.

Aterrizamos en un pequeño helipuerto al lado de una enorme cascada. Me guiaron hacia el interior de una entrada de hormigón que pasaba desapercibida entre la selva. La entrada conducía a un gran montacargas al que fui escoltado por los hombres grises y mi amigo, que no había soltado palabra desde el aterrizaje.

El ascensor comenzó a bajar: Nivel 1 Dependencias, Nivel 2 Mantenimiento, Nivel 3 Seguridad, Nivel 4 Investigación Biológica, Nivel 7 Cafetería, Nivel 9 Follódromo, Nivel 10 Ingeniería Genética, Nivel 11 Zona de Pruebas...

Cuando las puertas blindadas se abrieron, apareció ante nosotros un enorme complejo con diferentes niveles y salas, lleno de gente moviéndose de un lado a otro. Tenía vida propia. Había mano de obra esclava enana siendo obligada a trabajar a latigazos por los hombres de uniformes grises, científicos con batas blancas en las  torres de observación, ingenieros de aquí para allá... Subimos a una torre de observación y entonces mi amigo me dijo: "Le he dado más volumen". De pronto se abrió una gran compuerta en el suelo y comenzó a emerger un enorme caracol, lentamente, hasta que sus cuernos quedaron a la altura de la torre.

¡Actívenlo! ordenó mi amigo. Una luz roja comenzó a parpadear y la sala quedó a oscuras. "¡Potencia al 30%, 50%, 70%..." informaba un técnico sentado frente a una pantalla. "Interfaz neuronal conectada, generadores funcionando..." informaba otro.

"¡Potencia al 85%!, ¡señor, hemos detectado una anomalía!." dijo otro.

"Continúe, no aborte" dijo mi amigo.

"¡Potencia al 90%" gritó otro técnico.

Y de repente se escuchó una alarma  y una voz robótica anunció: "FALLO EN EL SISTEMA". Y el caracol encendió sus ojos, rojos como la sangre. Y un gemido profundo lo inundó todo.

"Señor, esto es demasiado peligroso, ¡nos va a matar a todos!".

"¡Le he dicho que continúe!".

"A la mierda, ¡evacuad! ¡todo el mundo fuera!".

Y todos abandonaron sus puestos, corrían, huían, mientras el caracol se alzaba y derrumbaba las puertas de seguridad que se cerraban delante de él. La base comenzaba a derrumbarse y mi amigo, al que ya no reconocía, no podía parar de reírse.

Conseguí salir entre el humo y la gente corriendo, llegué a una baliza que me eyectó fuera del complejo... y mientras se habría el paracaídas, una gran explosión emergió de la tierra. Cuando llegué al suelo, de entre las llamas y las ruinas pude ver la silueta del caracol, que se dirgía hacia la costa. Y yo me sentía responsable de todo aquello...